"Algunos [...] le creen más a los Estados Unidos que a su propio país" (Kirchner -él- en un discurso, refiriéndose al problema de la valija).
Si es por la credibilidad de las autoridades argentinas, no tengo duda a quién creerle. Aún sin saber nada del tema. Aún sabiendo que las autoridades en EEUU no son mucho mejores.
Pero cualquier cosa es más que nada.
jueves, 20 de diciembre de 2007
sábado, 8 de diciembre de 2007
Escritores
Estaba leyendo unos poemas de un autor local... Varias veces he tenido oportunidades de leer poemas y prosa de escritores de pueblo. El lenguaje suele ser un poco arcaico, o las formas muy floreadas, o demasiado simples, o la adjetivación excesiva...
Yo soy tal vez demasiado exigente, demasiado crítico, y entonces los clasifico como "aficionados" (aunque publiquen y cobren por su trabajo). Cuando leo mis notas, mis mails, mis viejos poemas, también veo la traza del aficionado.
Profesionales son Borges, Sábato, más atrás Hernández o más afuera Víctor Hugo (no Morales, el otro). Y aún ellos, siendo grandes, tienen sus textos olvidables; pero los otros, los buenos, son tan grandes que elevan a su autor una categoría por encima de los demás.
Leyendo aquellos autores locales que mencionaba al principio, pienso lo siguiente: hay por aquí una idea hermosa (el primer llanto de la escuela al nacer fue el tañido de su campana), una frase bellísima, una estrofa sublime... el resto, el relleno, es lo que diferencia a un escritor aficionado de aquél que es admirado por generaciones.
Yo soy tal vez demasiado exigente, demasiado crítico, y entonces los clasifico como "aficionados" (aunque publiquen y cobren por su trabajo). Cuando leo mis notas, mis mails, mis viejos poemas, también veo la traza del aficionado.
Profesionales son Borges, Sábato, más atrás Hernández o más afuera Víctor Hugo (no Morales, el otro). Y aún ellos, siendo grandes, tienen sus textos olvidables; pero los otros, los buenos, son tan grandes que elevan a su autor una categoría por encima de los demás.
Leyendo aquellos autores locales que mencionaba al principio, pienso lo siguiente: hay por aquí una idea hermosa (el primer llanto de la escuela al nacer fue el tañido de su campana), una frase bellísima, una estrofa sublime... el resto, el relleno, es lo que diferencia a un escritor aficionado de aquél que es admirado por generaciones.
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