Hoy leí una historia muy educativa de Nasrudin (o Nasreddin)... debo decir que no lo tenía por ese lado ;-)
Nasrudin es un antiguo personaje mítico sufí sobre el que se cuentan historias generalmente graciosas, y en las que él suele ser un Mullah (maestro) bastante vivo. La wikipedia lo define bien como "una especie de antihéroe del Islam".
Una de las historias más conocidas dice algo así...
Estando Nasrudin en un pueblo nuevo, le pidieron que le hable a la gente en la Mezquita. Después de negarse un par de veces, accedió y le preguntó al pueblo: "¿Acaso saben de qué les voy a hablar?".
Como le dijeron que no, les respondió: "Entonces no tiene sentido que me esfuerce", y se bajó del púlpito.
Al día siguiente, asombrados por su sabiduría, le pidieron que hable de nuevo. Luego de negarse un par de veces accedió y le preguntó al pueblo: "¿Acaso saben de qué les voy a hablar?".
La gente, que se había puesto de acuerdo, dijo que sí, a lo que Nasrudin respondió: "Entonces no tiene sentido que me esfuerce", y se bajó del púlpito.
Al tercer día, una vez más, le pidieron que hable. Luego de negarse un par de veces accedió nuevamente y le preguntó al pueblo: "¿Acaso saben de qué les voy a hablar?".
La gente esta vez se había preparado bien: la mitad contestó que sí, y la otra mitad que no; a lo que Nasrudin contestó: "Entonces, que los que saben le cuenten a los que no saben". Y se bajó de nuevo.
Hay demasiadas para ponerlas acá, pero del proyecto Gutenberg se puede bajar un libro de G.Borrow que recoge muchas de ellas.
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domingo, 9 de enero de 2011
viernes, 11 de junio de 2010
Recuerdos de una señora gorda
Hoy mi hermano me mandó un texto muy divertido de Hernán Casciari, que yo no sabía que era de él. Casciari es el autor de "Más respeto que soy tu madre", el libro que actúa Gasalla con gran éxito, que va a llevar al cine Campanella, y que es una transcripción del blog de la señora gorda, que escribía sin decir que era él y no la hoy famosa Mirta de Bertotti.
Ese blog tiene joyitas como ésta (supongo que también está en el libro), una de las cosas más lindas y emotivas que leí sobre los hijos que crecen en este rincón del planeta.
Ese blog tiene joyitas como ésta (supongo que también está en el libro), una de las cosas más lindas y emotivas que leí sobre los hijos que crecen en este rincón del planeta.
jueves, 1 de abril de 2010
Reivindicación de las fobias
Daniel, un primo tercero o cuarto o uno de esos parientes al que, genéricamente, uno llama "primo", ya me había hecho notar las inconsistencias de las canciones infantiles: la farolera cuenta bien, pero dice que "todas las cuentas me salieron mal"; ni hablar de casarse en edad de abrir la puerta para ir a jugar, y el morbo de cantar chiribín chin chín ja ja ja cuando el pobre Mambrú o Marlborough se muere en la guerra. Y así.
Pero lo que me indigna últimamente (indignación barata, claro) es esa manía de poner en papel de simpáticos y hasta de héroes a bichos inmundos, poco higiénicos y hasta ponzoñosos. La lista es larga, pero siempre hay algún ratoncito simpático, alguna araña colaboradora o alguna pulga aventurera. En canciones y cuentos por igual, quizás con la excusa de canalizar fobias infantiles, se nos presentan ratones solidarios, sapos amigables y en cualquier momento una cucaracha hacendosa.
Gente, esos bichos son asquerosos, está bien mantenerlos a raya. Lo único bueno de las arañas es que se comen a otras alimañas, y eso está por verse porque en casa hay arañas Y mosquitos. Prefiero los gatos a los ratones, y los perros a los gatos, no me gustan los gusanitos excepto cuando se convierten en mariposas, y los últimos cuatro piojos que vi casi se comen a una de mis nenas. En cuanto a las hormigas, es mi limonero o ellas.
Así que basta, es hora de cambiar las tradiciones: quedémonos con bichos más simpáticos y menos peligrosos, como la tortuga, o suficientemente lejanos como el zorro, el oso y el león. Y salgamos a comprar Raid tan felices, sin temor de masacrar una hacendosa hormiguita o un simpático caracol.
Pero lo que me indigna últimamente (indignación barata, claro) es esa manía de poner en papel de simpáticos y hasta de héroes a bichos inmundos, poco higiénicos y hasta ponzoñosos. La lista es larga, pero siempre hay algún ratoncito simpático, alguna araña colaboradora o alguna pulga aventurera. En canciones y cuentos por igual, quizás con la excusa de canalizar fobias infantiles, se nos presentan ratones solidarios, sapos amigables y en cualquier momento una cucaracha hacendosa.
Gente, esos bichos son asquerosos, está bien mantenerlos a raya. Lo único bueno de las arañas es que se comen a otras alimañas, y eso está por verse porque en casa hay arañas Y mosquitos. Prefiero los gatos a los ratones, y los perros a los gatos, no me gustan los gusanitos excepto cuando se convierten en mariposas, y los últimos cuatro piojos que vi casi se comen a una de mis nenas. En cuanto a las hormigas, es mi limonero o ellas.
Así que basta, es hora de cambiar las tradiciones: quedémonos con bichos más simpáticos y menos peligrosos, como la tortuga, o suficientemente lejanos como el zorro, el oso y el león. Y salgamos a comprar Raid tan felices, sin temor de masacrar una hacendosa hormiguita o un simpático caracol.
martes, 27 de octubre de 2009
El lustrabotas de Cortázar
Sin coincidir políticamente (me niego a aceptar que los males latinoamericanos sean exclusiva consecuencia de las políticas estadounidenses, ya que bastante hemos hecho los propios nosotros), rescato este texto de Cortázar tomado de por ahí:
"América Latina paga el precio agobiante de la explotación que hace el imperialismo de sus riquezas propias; lo que no siempre se ve es el precio que paga en inteligencia natural ahogada por la miseria. Mi pequeño lustrabotas tenía esa curiosidad vigilante que alimenta la inteligencia y la vuelve visible y activa; pero ninguna escuela, ninguna pizarra, ningún maestro habían orientado esa fuerza que giraba en el vacío."
Además de disfrutar en esa página ese estilo al que tanto se parece el de Pescetti cuando escribe para niños (o mejor viceversa, no me pregunten por qué me suenan tan parecidos, pero me suenan); bueno, además, me impactó esa frase:
"lo que no siempre se ve es el precio que paga en inteligencia natural ahogada por la miseria"
Ah, sí, esto no es para el imperialismo, es para todo el que tiene poder para decidir sobre el hambre y la miseria, y en cambio decide sobre la conveniencia y el lujo. La mayor pena de un párrafo así es que no sirve de nada, porque desde que el mundo es mundo los pobres a lo más que han llegado es a votantes en época de elecciones, o a piqueteros donde hagan falta, pero nunca a participar de las decisiones sobre la distribución del presupuesto, y no es que vayan a elegir bien porque seguramente tampoco, pero es a lo menos que deberían aspirar.
Por mi parte, si algo pudiera sería nombrar una sola comisión, una sola, abolir todas las demás, para que encuentre una forma de que todos puedan trabajar y recibir el justo pago, y que lo que sobre se reparta. Porque a mí tal vez no me da, pero habrá quienes sabrán cómo, y si no la esperanza está perdida.
Tanta inteligencia malgastada.
"América Latina paga el precio agobiante de la explotación que hace el imperialismo de sus riquezas propias; lo que no siempre se ve es el precio que paga en inteligencia natural ahogada por la miseria. Mi pequeño lustrabotas tenía esa curiosidad vigilante que alimenta la inteligencia y la vuelve visible y activa; pero ninguna escuela, ninguna pizarra, ningún maestro habían orientado esa fuerza que giraba en el vacío."
Además de disfrutar en esa página ese estilo al que tanto se parece el de Pescetti cuando escribe para niños (o mejor viceversa, no me pregunten por qué me suenan tan parecidos, pero me suenan); bueno, además, me impactó esa frase:
"lo que no siempre se ve es el precio que paga en inteligencia natural ahogada por la miseria"
Ah, sí, esto no es para el imperialismo, es para todo el que tiene poder para decidir sobre el hambre y la miseria, y en cambio decide sobre la conveniencia y el lujo. La mayor pena de un párrafo así es que no sirve de nada, porque desde que el mundo es mundo los pobres a lo más que han llegado es a votantes en época de elecciones, o a piqueteros donde hagan falta, pero nunca a participar de las decisiones sobre la distribución del presupuesto, y no es que vayan a elegir bien porque seguramente tampoco, pero es a lo menos que deberían aspirar.
Por mi parte, si algo pudiera sería nombrar una sola comisión, una sola, abolir todas las demás, para que encuentre una forma de que todos puedan trabajar y recibir el justo pago, y que lo que sobre se reparta. Porque a mí tal vez no me da, pero habrá quienes sabrán cómo, y si no la esperanza está perdida.
Tanta inteligencia malgastada.
domingo, 6 de septiembre de 2009
Más apócrifos
Para agregar a la lista de apócrifos, hoy llegó a mis manos un poema apócrifo de Neruda, que dice "Muere lentamente..." y otros titulan "¿Quién muere?", y es tan malo que yo, que no soy ningún experto en Neruda, en seguida catalogué como apócrifo. Lo confirmé en varios sitios, incluyendo uno que dice que la Fundación Neruda negó rotundamente la autoría.
Y ya que estamos, anda dando vueltas otro, "de Benedetti", del que tengo grandes sospechas también es apócrifo ("Me gusta la gente"). Como en el caso del atribuido a Neruda, hay varias versiones dando vueltas, incluso alguna que dice por ahí "Me gusta [...] quien se permite huir de los consejos sensatos dejando las soluciones en manos de nuestro padre Dios". Hasta donde sé, Benedetti era ateo.
Y ya que estamos, anda dando vueltas otro, "de Benedetti", del que tengo grandes sospechas también es apócrifo ("Me gusta la gente"). Como en el caso del atribuido a Neruda, hay varias versiones dando vueltas, incluso alguna que dice por ahí "Me gusta [...] quien se permite huir de los consejos sensatos dejando las soluciones en manos de nuestro padre Dios". Hasta donde sé, Benedetti era ateo.
miércoles, 27 de agosto de 2008
Apócrifos
Hoy le llegó a mi señora un mail con un nostálgico/humorístico texto atribuido a Galeano. El texto estaba bueno, pero como a esta altura sospecho de todo, investigué un poco y encontré el original del uruguayo Marciano Durán (el apócrifo que circula por la red está un poco mejor - sobre todo porque le corta el final y lo deja a la imaginación: nunca me gustó que te expliquen la metáfora).
Es sobradamente conocido el poema Instantes, falsa e injustamente atribuido a Borges, quien nunca hubiera escrito nada tan malo. De paso, JLB dijo en una nota a Braceli (publicado en el libro Borges y Bioy): "¿Si volviera a vivir? Bueno... volvería a hacer las cosas que hice, porque uno es como es, ¿no?", lo que suena mucho más a JLB. Según investigaciones, el texto fue escrito por N.Sein o por I.Almeida.
Otro caso conocido es el apócrifo La Marioneta, de J.Welch, atribuido a García Márquez, quien nunca fue tan cursi.
Me pregunto: ¿por qué alguna gente toma un texto de un escritor más o menos ignoto, lo retoca, lo firma con el nombre de algún famoso tipo Borges, García Márquez o Galeano y lo desparrama por la web? Flaco favor le han hecho a tan ilustres plumas... ¿O son los propios ignotos remedos de escritor, quienes no pudiendo ganar su fama toman prestada la de otros?
¿Les gusta joder a los escritores? ¿Les gusta joder a los lectores? ¿Tienen algún oscuro interés en que alguien diga "mirá qué bueno está esto", y como dudan de la calidad del texto (pero no del cholulaje de los lectores) lo presentan como fruto de una pluma respetable?
¿O será como decía Einstein, "dos cosas hay infinitas, la estupidez humana y el universo, y de la segunda no estoy tan seguro"?
¿Lo habrá dicho Einstein, eso?
PD: ya que estamos en tema, les recomiendo "Inventando a Gabo", la increíble historia de Nahuel Maciel, sus reportajes a escritores ilustres y su libro "prologado por Galeano"... y quemado ante escribano público :-)
Es sobradamente conocido el poema Instantes, falsa e injustamente atribuido a Borges, quien nunca hubiera escrito nada tan malo. De paso, JLB dijo en una nota a Braceli (publicado en el libro Borges y Bioy): "¿Si volviera a vivir? Bueno... volvería a hacer las cosas que hice, porque uno es como es, ¿no?", lo que suena mucho más a JLB. Según investigaciones, el texto fue escrito por N.Sein o por I.Almeida.
Otro caso conocido es el apócrifo La Marioneta, de J.Welch, atribuido a García Márquez, quien nunca fue tan cursi.
Me pregunto: ¿por qué alguna gente toma un texto de un escritor más o menos ignoto, lo retoca, lo firma con el nombre de algún famoso tipo Borges, García Márquez o Galeano y lo desparrama por la web? Flaco favor le han hecho a tan ilustres plumas... ¿O son los propios ignotos remedos de escritor, quienes no pudiendo ganar su fama toman prestada la de otros?
¿Les gusta joder a los escritores? ¿Les gusta joder a los lectores? ¿Tienen algún oscuro interés en que alguien diga "mirá qué bueno está esto", y como dudan de la calidad del texto (pero no del cholulaje de los lectores) lo presentan como fruto de una pluma respetable?
¿O será como decía Einstein, "dos cosas hay infinitas, la estupidez humana y el universo, y de la segunda no estoy tan seguro"?
¿Lo habrá dicho Einstein, eso?
PD: ya que estamos en tema, les recomiendo "Inventando a Gabo", la increíble historia de Nahuel Maciel, sus reportajes a escritores ilustres y su libro "prologado por Galeano"... y quemado ante escribano público :-)
sábado, 8 de diciembre de 2007
Escritores
Estaba leyendo unos poemas de un autor local... Varias veces he tenido oportunidades de leer poemas y prosa de escritores de pueblo. El lenguaje suele ser un poco arcaico, o las formas muy floreadas, o demasiado simples, o la adjetivación excesiva...
Yo soy tal vez demasiado exigente, demasiado crítico, y entonces los clasifico como "aficionados" (aunque publiquen y cobren por su trabajo). Cuando leo mis notas, mis mails, mis viejos poemas, también veo la traza del aficionado.
Profesionales son Borges, Sábato, más atrás Hernández o más afuera Víctor Hugo (no Morales, el otro). Y aún ellos, siendo grandes, tienen sus textos olvidables; pero los otros, los buenos, son tan grandes que elevan a su autor una categoría por encima de los demás.
Leyendo aquellos autores locales que mencionaba al principio, pienso lo siguiente: hay por aquí una idea hermosa (el primer llanto de la escuela al nacer fue el tañido de su campana), una frase bellísima, una estrofa sublime... el resto, el relleno, es lo que diferencia a un escritor aficionado de aquél que es admirado por generaciones.
Yo soy tal vez demasiado exigente, demasiado crítico, y entonces los clasifico como "aficionados" (aunque publiquen y cobren por su trabajo). Cuando leo mis notas, mis mails, mis viejos poemas, también veo la traza del aficionado.
Profesionales son Borges, Sábato, más atrás Hernández o más afuera Víctor Hugo (no Morales, el otro). Y aún ellos, siendo grandes, tienen sus textos olvidables; pero los otros, los buenos, son tan grandes que elevan a su autor una categoría por encima de los demás.
Leyendo aquellos autores locales que mencionaba al principio, pienso lo siguiente: hay por aquí una idea hermosa (el primer llanto de la escuela al nacer fue el tañido de su campana), una frase bellísima, una estrofa sublime... el resto, el relleno, es lo que diferencia a un escritor aficionado de aquél que es admirado por generaciones.
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