Mostrando entradas con la etiqueta Tecnología. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tecnología. Mostrar todas las entradas

viernes, 24 de febrero de 2023

Otra mirada sobre Sturgeon


Hay que notar que abandoné (es la palabra) este blog hace 10 años, aunque algunas de estas notas pasaron a Facebook donde están perdidas por ahí (y en su momento tuvieron algo más de público). Así que como festejo de aniversario, quería retomar el tema de "Más que humano" (T. Sturgeon) que comenté en "La mente colectiva".

Y es que se me ocurrió un paralelo entre el homo gestalt del cuento/novela de Sturgeon y las IA (inteligencias artificiales) que están explotando en estos días, en particular ChatGPT de OpenAI. Así como el homo gestalt integra conocimientos, percepciones y habilidades de los individuos que lo forman, esta IA integra una cantidad impresionante de información documentada por muchísimas mentes humanas, y a partir de allí es capaz de elaborar respuestas coherentes a preguntas y afirmaciones. El resultado, en ambos casos, excede lo que cada una de sus partes puede realizar individualmente.

En estos días se han hecho muchos experimentos usando ChatGPT y otras herramientas de IA. La perspectiva de lo que podría llegar a suceder es todavía difusa, pero la combinación de herramientas comunicativas como ChatGPT y otras de interacción que se conocen como deep fake proponen posibilidades a la vez esperanzadoras y aterradoras sobre lo que podría ser el futuro de las relaciones entre los humanos y las máquinas (físicas o virtuales). Aquí también habría que incluir, por supuesto, a la robótica que siempre está en evolución. El androide de las películas está mucho más cerca de lo que imaginábamos hace solo un par de años.

En la nota de 2013 yo me hacía varias preguntas; una de ellas era cuál sería la inteligencia del ser colectivo. En Sturgeon la unión es esotérica, es decir, oculta a los sentidos (normales) y a la ciencia fáctica. Pero con el desarrollo de la biotecnología, cabe imaginar un futuro en el que los seres humanos incorporen "chips" integrados a sus sentidos, tal vez al encéfalo, y con seguridad conectados a la red global y a través de ella a los demás humanos. Algo muy parecido a la "mente enjambre" de los Borg en Star Trek. En esa sociedad, los Borg han sacrificado su individualidad a la colmena, su mente individual existe pero está oculta profundamente. Habrá que ver si a la humanidad le espera algo así, o si el individuo puede mantener su esencia (sea cual sea en ese futuro ya no tan lejano).

Una vez más, la ciencia ficción se anticipó (en estos días también se habla de la posibilidad de viajar "más rápido que la luz" deformando el espacio-tiempo con un "motor de deformación" o "motor warp" - sí, como en Star Trek).

Una verdad de la naturaleza es que el ser humano todo lo que puede hacer, lo hace. Si no hay humanos clonados (bueno, tal vez haya y no lo sepamos) es porque sería una tontería hacerlo: es mucho más fácil producir y mantener robots con IA que seres humanos que comen, cagan y piensan, son débiles y se destruyen fácilmente. La única razón para clonar seres humanos parece ser la de obtener órganos de reemplazo (para los casos en que no se pueden implantar órganos artificiales mejores).

Así que sí: todo futuro es posible, todo futuro es probable. La pregunta final es: "¿es necesario el ser humano para el universo?". Quienes creen que la evolución tiene un propósito dirán que sí, muchos dirán que no. Se lo pregunté a ChatGPT y dio una respuesta poco convincente:

Desde una perspectiva objetiva y científica, el universo no tiene una necesidad intrínseca de la existencia del ser humano. El universo existió y seguiría existiendo incluso si nunca hubiera evolucionado vida inteligente en la Tierra o en cualquier otro lugar.
Sin embargo, desde una perspectiva subjetiva y filosófica, algunas personas pueden argumentar que el ser humano es necesario para el universo en el sentido de que somos capaces de darle un significado y propósito. A través de la exploración, la ciencia, la cultura, el arte y la religión, los seres humanos han intentado comprender el universo y su lugar en él. Al hacerlo, hemos creado una gran cantidad de conocimiento, belleza y sentido de propósito.
Además, algunos pueden argumentar que el ser humano es necesario para proteger el universo y preservar su belleza y complejidad. Como seres conscientes, tenemos la capacidad de comprender la interconexión de todas las cosas y trabajar para proteger el medio ambiente y las especies que habitan en él.
En resumen, desde una perspectiva objetiva, el universo no necesita necesariamente al ser humano. Pero desde una perspectiva subjetiva, algunos argumentan que nuestra existencia tiene significado y propósito en el universo.

Al argumento del arte, la cultura y la exploración se puede preguntar si éstos tienen sentido sin seres humanos que los valoren. Al argumento de la conservación y protección del medio ambiente puede contra argumentarse que antes de la existencia del homo sapiens ya existía el mundo y la naturaleza, sin necesidad de que éste los proteja. En fin: irónicamente, aunque venga de una IA, la respuesta me parece muy antropocéntrica.

Quizás nuestra única posibilidad de subsistencia como especie sea convertirnos en cyborgs e integrarnos al metaverso. En última instancia, lo único importante no es cómo sea nuestra vida, sino que le encontremos un sentido que nos permita ser felices o, al menos, pasarla bien.

martes, 8 de enero de 2013

La mente colectiva

[Publicado en FB el 12/4/2012]

En "Más que humano" (1953), Sturgeon cuenta una historia en la que seis personas especiales tienen extrañas habilidades y colaboran para comportarse como un único ser, evolucionando para llegar a lo que el autor llama un "homo gestalt", un nuevo paso en la evolución.

La idea siempre me atrajo: un nuevo escalón evolutivo que pasa de la conciencia individual a una especie de super-conciencia más poderosa y grupal, que requiere un absoluto desprendimiento de lo individual, una respuesta ciega a lo que sería la mente colectiva - en Sturgeon, el problema que aparece es ético, ya que este "individuo colectivo" carece de ética, algo que se resuelve hacia el final.

En esa época Asimov publicaba lo que en principio fue la trilogía de las Fundaciones (ahora "heptalogía"), donde el psicohistoriador Seldon predice la evolución a gran escala en base a leyes matemáticas (descubiertas por él) que describen el comportamiento de las masas.

Sumando el moderno concepto de globalización, resulta obvio pasar entonces a un concepto de mente colectiva que ya no sería como la de Sturgeon, basada en un pequeño grupo con habilidades especiales: esta vez imaginamos un enorme conjunto de "células" que abandonan su individualidad para asumir un comportamiento orgánico en el que lo individual es funcional a lo colectivo, y lo determina, pero ya no en forma consciente. Algo así como la hinchada en un estadio de fútbol, o como un enjambre de insectos en los que el comportamiento individual es caótico pero el grupo tiene una dirección media bien definida.

Este "organismo" es ahora global, ya que dispone del medio que supone la red para interconectarse, pero no único: lo que une a cada ser colectivo es una ética común, y el mundo físico no es determinante. Así, podemos postular la aparición de este nuevo ser "más que humano" con intereses propios y una conciencia colectiva que recién está en su infancia.

Los mecanismos de intercambio con el medio (como twitter ahora, por ejemplo) son los que permiten a estas consciencias existir, e influir y ser influidas por otras similares. En esta infancia de lo colectivo el comportamiento es en general errático, caprichoso y sin consciencia de ser; sin embargo, aparecen cada tanto acciones colectivas que van dando una idea de poder que explotará en la adolescencia. El ser colectivo usará su poder para romper los límites y probarse a sí mismo; el grave problema será entonces la falta de modelos, de un espejo en que mirarse. Será una adolescencia difícil.

Cuestiones importantes quedan por analizar: ¿cuál será, si la hay, la moral colectiva unificadora? ¿cuál la super-ética común? ¿en cuánto estarán condicionadas por las estructuras físicas y sociológicas existentes, como los gobiernos y las culturas?

Estas ideas no son nuevas, ya que las instituciones, por ejemplo, se comportan de manera similar; sin embargo, en esos casos hay algunas cosas más claras, como el reconocimiento de objetivos comunes, la ética institucional, y un mecanismo de dirección formal. Yo creo que las diferencias más importantes pasarán por estos temas: los objetivos, por ejemplo, ya no serán necesariamente conscientes, los líderes (si los hay) serán espontáneos y fugaces.

Paradójicamente, esta asimilación del individuo a la red parece darle más poder (o influencia), pero eso es sólo en la medida en que sea funcional a la ética global. Es decir, un poder aparente: no hay uno que guíe, simplemente vamos todos para el mismo lado.

¿Cuál será la inteligencia en ese nuevo ser colectivo? ¿Quién dominará los sentimientos?

Releyendo esto que escribí hace ya bastante tiempo, lo asocio a un texto de Casciari que leí hace unos días, en el que critica a la industria editorial porque mira al mundo con una mente antigua, y el mundo cambió. Creo que todavía hay muchas reacciones a estos cambios, pero también (como Casciari) creo que son inevitables.

martes, 4 de septiembre de 2007

Tecnologías

Es difícil seguir la pista de los grandes cambios en la historia. Además, es una cuestión de puntos de vista: uno puede explicar casi cualquier cosa por casi cualquier razón, si se lo propone, mediante una analogía adecuada.
Pero a lo que voy es a los cambios que, en la historia, ha producido la globalización de la información. Mis ejemplos son: la escritura, la imprenta, el satélite, internet (y dos o tres hitos en esta última etapa).
La escritura, se sabe, comenzó la historia. La imprenta provocó profundos cambios sociales al hacer accesible el conocimiento a mucha más gente (sin engaños: la mayoría no sabía leer o escribir, pero la imprenta también contribuyó a incrementar los niveles de alfabetización).
Si bien la radio y la TV introducen una nueva forma de comunicar, combinados con el satélite de comunicaciones están provocando otro cambio profundo: la uniformización de la ética, del lenguaje, en fin: de las culturas. Pocos años faltan para que en toda latinoamérica al barrilete se lo llame "cometa", como ejemplo mínimo.
Claro, uno puede decir que la TV satelital también contribuye a la diversidad, pero no parece que la oferta intercultural sea la más vista, como no sea como objeto de estudio... Sin hablar de que las grandes cadenas tiene pocos dueños, y que aún cuando estos dueños sean de distintos países, la oferta es llamativamente similar (obviamente, la oferta y la demanda están relacionadas).
El cambio que introduce internet es la participación de la masa en la generación de información, a través de blogs, flogs y videologs. La oferta es excesiva, pero también lo parece la de la TV satelital, y lo habrá parecido la de los libros al aparecer la imprenta. Eso no parece ser un problema, simplemente sucede que la mente antigua no puede contener a la nueva.
Ahora, también, podría hablarse de una amplia oferta intercultural. Pero veremos, sobran razones para el escepticismo.