lunes, 15 de diciembre de 2008

Dino

Pensar que en el año '82 (o por ahí), en uno de los recitales organizados por la revista Humo(r) donde actuaban entre otros Víctor Heredia y el cuarteto Zupay, en Obras, escuché cómo silbaban y le gritaban "borracho" al viejo Dino Saluzzi.
Esos que gritaban tuvieron que callarse, a los pocos minutos de que el duende del bandoneón (perdón Miguel Simón) empezara a tocar. A partir de ahí pareció una misa.
Si mal no recuerdo, fue ovacionado de pie y, si mal no recuerdo, fue tal la insistencia por un bis que la organización tuvo que acceder (no era habitual).
La cuestión es que hoy leo esto, y me acuerdo de esos tontos que silbaron a un viejo que podía tener alguna copas de más pero no le erraba a un botón y hacía respirar el fueye como ninguno. Y sigue, con más de 70 años.
Para el que no sabe inglés traduzco un par de párrafos.
"¿Qué es la belleza? ¿Qué significa sentir, recordar, reír o llorar? ¿Cómo puede la música a la vez ser creada de antemano y ser recreada cada segundo? ¿Es la música una conexión directa al infinito, a nuestra verdadera raíz de ser, tal que podemos ver el alma del músico? Estas y muchas, muchas más preguntas provoca Ojos Negros, la asombrosa grabación del bandoneonista Dino Saluzzi y la celista Anja Lechner"
[...]
[La música de Saluzzi], en este punto, trasciende el tango. La interpretación resultante está más allá de las categorías y puede describirse mejor como no jazz, no clásico, no tango, y no folclore. Sea lo que sea (y Saluzzi diría: "yo toco música"), su impacto emocional deriva de una intimidad delicada que emerge de la profundidad y respiración de la música, incluyendo el sonido de Saluzzi presionando las teclas del bandoneón. Lechner, como cointérprete, se ha enchufado en la capacidad de Saluzzi para comunicarse directamente con el oyente. Nos hablan, o mejor, acertamos a oír una conversación musical con todos los artificios borrados de un plumazo, y lo que queda es de sus corazones a los nuestros."
[...]
"Combine todo esto con un sentido del ritmo o pulso que es tan refinado para hacer que la música dance juguetonamente, creando tan fuerte sensación de respiración que usted podría dejar de respirar."

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