viernes, 28 de agosto de 2009

Tres cosas tiene la vida

Hay tres cosas importantes que es necesario aprender desde chico: a elegir, a decidir y a hacer. Y sólo se aprenden practicando.

Eso implica un montón de cosas, por ejemplo aprender a usar criterios, aprender a tener en cuenta los propios sentimientos, necesidades y deseos, aprender a dejar algo que nos gusta, aprender que nada es gratis, aprender a aceptar las consecuencias de las decisiones, aprender el valor de las cosas y el valor del esfuerzo, y, como dice un amigo, aprender que podemos lograr cualquier cosa.

Por eso es triste cuando alguien tiene todo y cuando alguien no tiene nada; cuando no tiene opción, cuando los demás eligen por él. Cuando alguien no sabe lo que quiere, o deja todo para después. Y, lo peor, cuando no hace lo que desea, lo que piensa, lo que dice; cuando no se esfuerza por lograrlo.

Por eso, pero sobre todo porque son habilidades imprescindibles para ser exitoso en cualquier cosa que uno haga, en suma, porque son las habilidades que nos permiten cumplir nuestros sueños, tenemos la necesidad y la obligación de entrenar a nuestros hijos en ellas.

domingo, 23 de agosto de 2009

Los 7 sentidos

Es bastante emocionante descubrir a los 40 y tantos que uno ha vivido equivocado. Un descubrimiento.
En estos días me enteré que los seres humanos tenemos, no cinco, sino siete sentidos. A los reconocidos del tacto, la vista, el oído, el gusto y el olfato se suman el vestibular (la sensación de la propia ubicación en el espacio, percibida gracias a los conductos semicirculares en los oídos) y el propioceptivo (la autopercepción de la ubicación y el movimiento de las articulaciones, una especie de realimentación interna del sistema motor).
Por el sistema vestibular somos capaces de saber dónde están "arriba" y "abajo" aún flotando en el mar con los ojos vendados.
Por el propioceptivo, somos capaces de acertar un anillo en el dedo correcto al primer intento con las manos en la espalda.
Esto está bueno. Tal vez haya otros sentidos, relacionados con la realimentación de otros sistemas distintos del motor (o quizás sean parte también del propioceptivo). En un primer intento, no se me ocurre ninguno ya que todo lo que el ser humano hace sobre el mundo externo requiere participación del sistema motor.
Claro, a menos que creamos en la telekinesis, la transmisión del pensamiento, y ese tipo de cosas.