Idioma global y consumo van de la mano. Suele pensarse que el idioma global lo imponen los imperios, pero esto es porque los imperios son a su vez grandes consumidores de recursos. El idioma que se impone es el del comprador.
Alguna vez el latín, el francés en época de Napoleón, o el inglés ahora, los grandes consumidores ponen las reglas y el idioma. El cliente siempre tiene razón.
El hecho de que el chino o el ruso no hayan tenido el éxito del inglés reside en que el comercio estadounidense fue mucho más abierto y la cultura norteamericana mucho más consumista; si el chino medio fuera un gran consumidor probablemente se estudiaría chino, y no inglés, en las escuelas.
¿Cuál será el próximo idioma global? La pista es buscar cambios en los hábitos de consumo de las culturas. Todavía no se ven esos cambios; y es probable que no los veamos nosotros. Son cambios lentos en épocas de paz, más bruscos en épocas de conquista. Hoy por hoy seguimos estudiando inglés, pero si las crisis globales obligaran a volcarse a mercados que hablan en otras lenguas, no tengo dudas de que el idioma global cambiaría.
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