miércoles, 15 de junio de 2011

Marketing político (o las marcas contra las ideas)

Hace poco tiempo intercambiábamos opiniones sobre política en un almuerzo, y alguien dijo algo que me pareció revelador: en Argentina importan más las marcas que las ideas.

Doy más detalles: los partidos políticos grandes, en Argentina, no se arman alrededor de ideas, sino de "marcas". Perón, UCR, son sólo marcas, como Boca o River, y por eso en cada partido podemos encontrar todo el espectro ideológico. Porque lo que importa es la foto (o el escudo) en la boleta.

No quiero decir que en los partidos no haya quienes tienen un modelo de país, pero... ¿qué tiene que ver el de Menem con el de Kirchner, por ejemplo? El modelo de Perón es bastante claro, está en las 20 verdades, pero a ningún peronista parece interesarle mucho. Digamos como mínimo que los hechos no lo reflejan.

Hace no mucho, los políticos debatían ideas, hablaban de políticas. Todavía me acuerdo el libraco con la plataforma de Raúl Alfonsín. Hoy nadie se molestaría en escribirlo, porque nadie se molestaría en leerlo: no se debaten ideas, se hace marketing.
Por eso los kirchneristas necesitan a Cristina: porque no tienen a nadie más con tan buena imagen (estamos hablando en general). ¿Si tiene ideas? En lo que hace al resultado de las elecciones, no pesa. En la UCR se bajan candidatos sin presentar pelea: es claro que la imagen de Alfonsín los ha superado.

Notar que "Cristina" y "Néstor" son la "marca" del kirchnerismo, y no "Kirchner" (aunque Cristina se refiere a él por el apellido, lo que también tiene su efecto). Los que saben de marketing pueden explicar mucho sobre esto: la empatía que se produce (sobre todo en ciertos sectores sociales), por ejemplo. En cambio, Perón era y es Perón más que Juan Domingo.
Ricardo Alfonsín, en cambio, es "Alfonsín". Por eso aglutina al radicalismo esperanzado más que ningún otro candidato radical, y dudo que el radicalismo encuentre un candidato mejor (para los radicales, ya que para el resto la evocación puede ser contraproducente).
Estas consideraciones permiten pronosticar un triunfo casi seguro de Cristina sobre Ricardo, y una pelea más pareja entre Alfonsín y un kirchnerista cualquiera.

Finalmente: puse arriba "marcas contra ideas", porque es tan completo el triunfo de las marcas que las ideas no sólo pasan a segundo plano: desaparecen. Eso es terrible, porque significa que a nadie le importa, al momento de votar, qué modelo de país queremos o, algo mucho más concreto, qué esperamos del futuro cercano.
Nos hemos convertido en un pueblo sin esperanza.

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